Ese Dios que viste los lirios del campo con un vestido que ni Salomón soñó llevar jamás, no permitirá que le falte algo a quien trabaja únicamente para Él y la gloria de su nombre. (SLG)  

Algunos trazos biográficos

del P. Rubén Vargas Villamizar

Queridos cohermanos, cohermanas, laicos guanelianos,

Al inicio de este nuevo año os envío el saludo y el augurio de la paz y la serenidad en Cristo.

Al alba del 6 de enero pasado, día de la Epifanía del Señor, se ha apagado en el hospital de Moncloa de Madrid, nuestro joven cohermano P. Rubén Darío Vargas Villamizar. Tenía 45 años y era sacerdote del Señor hacía 42 días. Este joven cohermano, por el que hemos rezado en estos meses de su sufrimiento y calvario, ha pasado entre nosotros dejando en don su serenidad y la paz del corazón. Después de estudiar filosofía y parte de la teología en Colombia, su país de origen, fue mandado por el superior provincial a Madrid, para la experiencia del tirocinio y allí empezó a vivir la subida al calvario en el sufrimiento. Un tumor se presenta en su pierna izquierda, al principio pequeño, pero luego cada vez más evidente. Visitas al hospital, 4 operaciones quirúrgicas, quimioterapia que tiene como efectos llagas dolorosas e insoportables en su rostro y en las manos. He visto algunas fotos de aquellos días y me vino al pensamiento compararlo con el pobre Job.

No obstante, continuó viviendo su servicio a los chicos de Aventura 2000 y a la parroquia San Joaquín como catequista.

De acuerdo con sus superiores hizo la profesión perpetua de los votos religiosos el 26 de mayo de 2018, día en que se celebra el aniversario de la Ordenación sacerdotal de San Luis Guanella.

Sin embargo, la enfermedad, desgraciadamente, seguía su recorrido extendiéndose en varias partes de su cuerpo. En varias ocasiones tuvo que recurrir de nuevo a los médicos y al hospital para encontrar un poco de alivio en su dolor.

De acuerdo con el cardenal de Madrid, se pensó enriquecer su vida, tan probada, con el don del sacerdocio y en la solemnidad de Cristo Rey del Universo, el pasado 25 de noviembre de 2018, el obispo auxiliar de Madrid, Mons. José Cobo Cano, gran amigo de nuestra comunidad, lo ordenó diácono y sacerdote en la misma liturgia eucarística.

En aquella ocasión, P. Rubén quiso hablar con el Consejo provincial y el Padre general presentes en Madrid para su ordenación. Con mucha serenidad y paz de corazón comunicó su convencimiento de que la enfermedad le estaba llevando al final de su camino, y su disponibilidad a ofrecer su vida por el bien de la Congregación. Comunicó también su deseo de poder ser enterrado en la tumba donde otros cohermanos guanelianos ya reposan en la paz y en la espera de la resurrección.

El día 25 de noviembre fue un día de gran manifestación de fe, por parte de Rubén y de la gente de nuestra parroquia que en gran número quiso participar y estar cerca de él. Estaba feliz, y lo manifestó varias veces y de varias maneras aquel día, por el regalo que había recibido del Señor y de la Iglesia.

El día después celebró su primera Misa en la sencillez de un día laborable, rodeado de poca gente, pero con toda su atención y participación en el misterio que se estaba realizando en sus manos. De nuevo dio gracias a Dios y a los que estábamos presentes por el don recibido.

Y siguió esta serenidad y dedicación al celebrar la Cena del Señor hasta el último día de su vida. De hecho, la tarde del 5 de enero pasado había presidido la Misa de la vigilia de la Epifanía con alegría y pasión espiritual. Luego, llegando la noche, le sobrevino un imprevisto malestar que llevó a los cohermanos a ingresarle en las Urgencias del Hospital donde, en menos de 30 minutos, rindió su bella alma a Dios Padre.

La misma tarde de la Epifanía, llegó el saludo de tantos hermanos y hermanas que le han querido. Estuvo de nuevo también el Obispo que le ordenó, que conmovido se expresó de esta manera: hace pocos días te transmití el espíritu del orden sagrado, ahora te presento en la realidad del cielo para contemplar para siempre a Cristo sacerdote. Las cenizas de P. Rubén recogidas en una urna, según el deseo de su madre, partirán para Colombia en los próximos días. Él deseaba tanto visitar a su familia y a su pueblo como sacerdote, para celebrar la Eucaristía con ellos; ahora llega para quedarse para siempre con ellos, como semilla fecunda de fe y de amor.

Amigos, ¿cuál es su herencia espiritual?
1. Fe en Dios Padre-providente
2. Amor a la Congregación por la que ha estado dispuesto al sacrificio de la vida
3. Sufrir en el cuerpo pero con la serenidad en el rostro.
4. Vivió con esperanza hacia el encuentro feliz con Dios Padre

Él ha terminado su carrera precisamente en la madrugada de la gran solemnidad de la Epifanía; ha querido seguir su estrella, que a través de tantas circunstancias le ha conducido hasta su Belén. Allí, donde se posó la estrella, P. Rubén ha querido entrar para quedarse para siempre con su Señor.

Gracias Rubén por tu precioso testimonio.

Tu familia religiosa está orgullosa por haberte tenido como hijo en estos años de tu camino vocacional y de presentarte hoy como ejemplo, para quien camina aún detrás de la propia estrella, en la espera del gran encuentro de la eternidad.

A ti te confiamos a toda la Familia Guaneliana esparcida por todo el mundo. Intercede por ella ante el Padre, para que sepa difundir sobre la humanidad que encuentra y a quien sirve el amor paterno y misericordioso de Dios.

Descansa en paz Rubén, en la espera de la Resurrección final.

Tu Familia religiosa.

Roma 9 de enero 2019 Padre Umberto Brugnoni

P. Umberto junto a P Rubén en su primera misa. También le acompañaron P Fernando, superior de la comunidad y P. Teo párroco de la parroquia San Joaquín

P. Rubén saludando en la comida junto a él P Umberto y P Carlos, primo y religioso guaneliano

Durante la ordenación sacerdotal acompañado de nuevo del obispo, P Carlos y don Umberto, superior general