Hay que ser agradecidos con la Divina Providencia, correspondiendo a sus dones y cuidando el trabajo y la economía. (SLG)

Te echaremos de menos, Amparo

Amparo Fernández, guaneliana cooperadora, guaneliana de corazón. Se nos fue el 3 de diciembre. Empezando el Adviento, regresó a la Casa de nuestro buen Padre Dios. Luchó denodadamente contra el cáncer durante varios años. Operaciones, tratamientos, quimios, radioterapias, visitas a los especialistas, análisis, pastillas, reposo… A veces, todo iba sobre ruedas pero, de repente, ¡zas!, el bajón y a volver a empezar. Así es esta enfermedad de ingrata y persistente. Se nos fue consciente de su enfermedad y de su final, entre días buenos, regulares y menos buenos. Y, en esta larga enfermedad, su esposo, Justo, a su lado, ayudando, sosteniendo, animando, sufriendo juntos. Fidelidad hasta el final, como se prometieron ante el altar hace muchos años. Su hijo, Eduardo, colaborando también, echando una mano y, muchas veces, las dos. Y el grupo de familias guanelianas, cooperadores también ellos, ahí presentes, diciendo: “aquí estamos nosotros para lo que haga falta”. No ha estado sola Amparo. Demos gracias a Dios. Amparo vivió la enfermedad con mucha valentía y con mucha fe. Siempre le hablaba a Dios de tú a tú, con confianza, con provocadora confianza, y a María también, y a los santos, en especial a Don Guanella. Era su trato tan familiar con ellos que ya eran de casa, unos más en la familia. Recia la fe de esta buena cristiana.

Su vida se entiende desde su familia. Grande fue el testimonio de su matrimonio. Claro que se habían entrenado en el movimiento eclesial: “Encuentros Matrimoniales”, una gran escuela cristiana para la vida de pareja. Después se especializaron en el “Grupo guaneliano de familias” de Palencia. Un hermoso caminar donde ambos, Amparo y Justo, eran piezas fundamentales. Justo presidía, y tiraba, ella siempre apoyaba, empujaba, animaba. A veces, el temperamento de Amparo, de recia castellana, de las que dicen al pan, pan y al vino, vino, de las que no tiene pelos en la lengua y hablan con el corazón el mano, se veía atemperada por Justo que buscaba la comunión, el compromiso y la calma. Eran tal para cual y hacían una excelente pareja. Eran distintos y complementarios, hablaban el mismo idioma y miraban juntos hacia un único horizonte. Bueno, esa era su familia y su familia alargada en el grupo de “Encuentros” y en el “Grupo guaneliano de familias”, del que acabaron todos siendo guanelianos cooperadores. Pero, ambos, no serían nada sin su hijo Eduardo. Lucharon mucho por él en la infancia. Le enseñaron lo valioso que es vivir y abrirse paso en la vida sin complejos y sin mediocridades, a ser una persona trabajadora, servicial y respetable. Y por muchos años los tres convivieron en casa con la Sra. Olvido, madre de Justo.

Trabajó, y mucho, en el Hospital Río Carrión de la capital palentina, en el sector de análisis clínicos. Decía con sorna y mucha gracia, (siempre era muy chispeante en sus conversaciones), que “conocía los orines de todos los palentinos”. Un trabajo, dentro del mundo de la sanidad, que realizó con cariño y con un gran sentido de trabajo en equipo. Y si había que hacer algún favor, ahí estaba Amparo. (Yo, una vez,  le pedí que me ayudara a cambiar diariamente, durante 15 días, el apósito de la herida que me dejó una operación de hernia umbilical, y venía puntualmente todos los días y lo hacía con gran profesionalidad y ternura).

Su compromiso como guaneliana cooperadora lo hacía apoyando el Centro para personas con discapacidad de Villa San José, haciendo canapés para fiestas o ayudando el día de la paellada solidaria o bromeando con ellos o acompañándoles en algún paseo. Ayudando a los transeúntes en el albergue de Cáritas de Palencia. Agradeciendo por carta o por ordenador a las personas que hacían donativos a la Asociación “Puentes ONGD”.  Amparo era alegre, dinámica, fuerte, trabajadora, tenaz, religiosamente terca, buena madre, esposa y amiga.

Se nos va y nos deja tristes. No podía ser de otra manera. Personas de esa valía son un auténtico tesoro, un bocanada de oxígeno en cada encuentro, una garantía de que las cosas van a salir bien, de que la verdad y la justicia al final enarbolaban la bandera. Se nos va, y algo de nosotros se nos va con ella. Está con Dios. No me cabe la menor duda. Por su amistad con Él y porque preparó con esmero la salida de este nuestro servicio en la tierra. Que nos ampare desde el cielo, que nos guarde.

2019 se nos va un poco triste, por las despedidas. Madrugó el P. Rubén, que desde Madrid se fue al Cielo, el 6 de enero. El 7 de noviembre, la cooperadora Lina se nos adelantaba para la eternidad desde Colombia. El 3 de diciembre se nos fue Amparo desde Palencia. ¡Vaya año! Pero todo esto, como es voluntad de Dios, ha de traer algo bueno. Los tres desde el Cielo seguirán bendiciendo a toda la familia carismática guaneliana, para que se fortalezca, para que crezca, para que cada día sea más santa.

Te echaremos de menos, Amparo. Seguro. Nos faltará tu risa, tu alegría y hasta el humo de tu cigarro mientras conversabas alegre. Nos faltará tu colaboración, tu apoyo, el testimonio recio de tu fe. Y nos dejas el recuerdo, tu cariño y a tu familia que es un gran tesoro para los todos. Te echaremos de menos, Amparo. Deja que desde aquí, te demos un abrazo. Descansa en la paz del Señor.

P. Alfonso Martínez Herguedas

FOTOS PARA EL RECUERDO

Firmando en la profesión como PreCooperadores

Foto de grupo con los religiosos de las Comunidades de Palencia y Madrid

 

Primer grupo de Guanelianos Cooperadores

Con P. Umberto, entonces responsable de los Cooperadores, y el resto de sacerdotes guanelianos y diocesanos que acompañaron en la celebración que se realizó en la parroquia de Santa Marina de Palencia

Representantes de toda la familia guaneliana

 

En uno de sus viajes por México con su esposo Justo, Jesús, hermano de P Alfonso, P Carlos y tres voluntarias españolas

 

 En una actividad de grupo en el 3º Encuentro de laicos guanelianos allá por el 2009 en Villa San José

En el 1º Capítulo de la Provincia Ntra. Sra. de Guadalupe en la jornada de los laicos

 

Grupo de laicos de todas las naciones que componen la Provincia: Colombia, España, Guatemala y México

Con el grupo de españoles que participó en el 1º Capítulo provincial

III Capítulo provincial celebrado en España con motivo de los 50 años. Foto de familia guaneliana

 

 En una asamblea de Puentes

 Acompañando a P Rubén el día de su ordenación sacerdotal

 Último encuentro de Guanelianos cooperadores en el que participó

 El 27 de octubre, con motivo de la profesión de 4 nuevos guanelianos cooperadores de Palencia. Durante la fiesta de don Guanella en Villa San José

 Grupo completo de Guanelianos cooperadores de Palencia  con P Francisco, su animador