Hasta medianoche me preocupo yo, y después sé que se preocupa Dios. (SLG)

Don Guanella

Nuevo Sacerdote Guaneliano colombiano

P. Jorge Manuel Pabón Rodríguez

Fue una cálida ordenación sacerdotal la que vivimos en El Playón, Santander, (Colombia). El Payón es el pueblo natal de neo sacerdote P. Jorge Manuel. Digo que fue cálida por dos motivos: por el climatológico y por el calor y el cariño con que le arropó su comunidad parroquial.

Era el día 5 de enero del recién estrenado 2020. A las tres de la tarde don Jerónimo, padre de Jorge, ciego por un triste accidente laboral, desde el umbral de su casa, con mucha emoción, pronunció unas palabras de agradecimiento a Dios y a la Virgen por la ordenación de su hijo. “Hace 13 años salió de esta casa – decía -, y por la gracia de Dios y el acompañamiento de sus formadores hoy se ordena sacerdote”. Desde su casa, el P. Jorge Manuel, acompañado por sus padres (Jerónimo y Yolanda) que llevaban la casulla, por su hermano gemelo José Luis, por un buen grupo de sacerdotes, diáconos, seminaristas, amigos y gente del pueblo, al ritmo de la banda de guerra del colegio Camilo Torres, por las calles de El Playón, se encaminó hasta la iglesia parroquial Sagrados Corazones.

Allá nos esperaba el arzobispo de Bucaramanga, Mons. Ismael Rueda Sierra. La iglesia estaba repleta de feligreses (unos mil quizá). El templo es amplio y bien aireado gracias a sus múltiples ventanas y a los ventiladores colgados de las diversas columnas que, girando sin parar, eran de gran alivio para todos. Estaban presentes varios sacerdotes guanelianos P. Carlos Vargas Stapper, rector del Seminario Teológico de Bogotá, P. Santiago María y P. Jesús Espinosa de la comunidad guaneliana de Floridablanca, P. Adrián Pérez, venido desde México, que fue su primer formador del P. Jorge y quien lo recibió en el seminario de Floridablanca, P. Alfonso Martínez que representaba al provincial de la nueva Provincia latinoamericana de Guadalupe y varios sacerdotes y diáconos más de la diócesis de Bucaramanga. También había varios feligreses de la parroquia guaneliana de Santa Lucía, del barrio de González Chaparro y varias de guanelianas cooperadoras.

A nivel litúrgico, en ese domingo, se celebraba la solemnidad de la Epifanía del Señor, comúnmente llamado “Día de Reyes”. Los momentos más importantes de la celebración fueron el acto de postración de P. Jorge, mientras se cantaban las letanías, la silenciosa imposición de manos del arzobispo y posteriormente la de todos los sacerdotes presentes, el revestimiento con la nueva casulla, que realizó el P. Adrián, y el abrazo de felicitación del obispo y concelebrantes. Todo estuvo debidamente organizado por el párroco, los seminaristas diocesanos, el equipo litúrgico y los monaguillos. Al final de la misa, P. Alfonso dijo unas palabras de agradecimiento a Dios, a Mons. Ismael, a los padres de Jorge, a los concelebrantes, al párroco y a toda la comunidad parroquial y leyó un mensaje que había enviado el secretario general de los Siervos de la Caridad en nombre del Superior General, P. Umberto Brugnoni. Luego, después de la fotos de rigor, el P. Jorge se dejó querer y abrazar por todos sus paisanos y amigos, en un momento hermoso de encuentro y cercanía con el nuevo sacerdote.

Más tarde, la convivencia se desplazó hasta el polideportivo municipal, (“coliseo” lo llaman en Colombia), para tomar la cena (sabrosa “lechona”) y festejar al neo sacerdote con música y baile. Algunos sacerdotes y laicos que venía de lejos, les buscaron alojamiento en el lugar. Otros optaron por ir y volver hasta Floridablanca.

El día 6, el calor también fue un invitado más. A las 10 de la mañana se había fijado el Cantamisa del P. Jorge en su pueblo natal. El padre salió desde su casa vestido de sacerdote y acompañado por mucha gente hasta la parroquia. A la entrada del templo el neo sacerdote, en un reclinatorio, pidió a sus padres que lo bendijeran, como cuando era niño. Luego, fueron ellos quienes de rodillas recibieron la bendición de su hijo. Un momento particularmente emotivo y entrañable. P. Jorge cantó las diversas partes de la misa y puso varias intenciones, entre ellas el recuerdo de sor Serena, Superiora General de la Hijas de Santa María de la Providencia, que acaba de morir el día anterior en Roma (Italia), también el recuerdo de Lina Santander guaneliana cooperadora de Floridablanca que estaba cumpliendo dos meses de su fallecimiento y el recuerdo del colombiano P. Rubén Vargas Villamizar que, justo en ese día, hacía un año, fallecía en Madrid (España), después de 42 días de ser ordenado sacerdote.

P. Alfonso pronunció la homilía en la que exhortó a P. Jorge a vivir 10 características que, según el Papa Francisco, deben tener los sacerdotes y 10 características que deben de tener los sacerdotes guanelianos. Al final de la misa, el P. Jorge agradeció a Dios por el don de la vocación sacerdotal, por sus padres, sus formadores, su párroco y toda la comunidad parroquial, que tanto estaba apoyando en esos momentos para que todo saliera bien y pudiera celebrar con gozo su ordenación sacerdotal y su primera misa. Los aplausos y el calor de la gente expresaban el cariño hacia el nuevo sacerdote.

Luego, se hizo invitación a la comunidad para que, de nuevo, se congregaran en el polideportivo para tomar un rico almuerzo a base de carne asada, que por ahí lo llaman “llanera” y seguir agasajando y agradeciendo a Dios por el nuevo sacerdote.

Gracias a la familia Pabón Rodríguez por su hijo y por toda la fiesta que organizaron con la comunidad parroquial. Dios los bendiga siempre. Y a P. Jorge Manuel le deseamos un santo y fructuoso servicio ministerial en la Congregación de los guanelianos, Siervos de la Caridad. Felicidades, P. Jorge.

P. Alfonso Martínez Herguedas

Fotos del evento