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"En un exceso de amor Dios dijo: Creada sea María y que sea inmaculada. Que sea el eslabón entre el cielo y la tierra, porque de ella nacerá el Salvador."  (don Guanella)

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Frases de San Luis Guanella en español

Sería pretencioso decir que aquí encontrarás la traducción oficial de frases de don Guanella famosas, porque nadie nos ha nombrado traductores oficiales.

Pero sería falsa humildad no poner a disposición de todos, frases que han sido traducidas por personas que conocen el castellano tan bien como a don Guanella.

Es cierto también que el castellano es tan rico en su diversidad que no todos estarán conformes con esta traducción. Nosotros la ofrecemos desde la sencillez de la cuna del castellano, y no nos ofenderemos si otros encuentran una más apropiada a su modo de hablar.

En definitiva, sólo queremos hacer esta pequeña contribución a todos los que desean traducir con cariño y con ánimo de ser fieles a las palabras de San Luis Guanella. Un material que podrá ser útil en varias ocasiones: para quien, traduciendo textos de don Guanella, busque esa traducción apropiada; para quien desee traducir siempre de la misma manera algunos dichos universales de nuestro Fundador o, simplemente, para quien quiera encontrar una frase apropiada para un determinado tema.

Aunque este artículo permanezca idéntico en su presentación, no quiere decir que no vayamos añadiendo nuevas frases. Bastará ver la fecha de modificación del documento, para darse cuenta de que se han incorporado nuevas frases.

Están agrupadas por temáticas para ayudar en la búsqueda.

Un truco para buscar en este artículo alguna palabra clave: Ctrl+f

 

 A.- Llamados a volar alto – La vida del hombre y su vocación

¿No sabéis que, como las águilas estáis llamadas a volar alto?

El hombre es la obra por excelencia de Dios aquí en la tierra. El hombre es el himno más bello que se pueda cantar al Creador.

Dios nos creo admirables en el cuerpo, grandes en la mente y grandes en el corazón. Nos creó para su gloria, para difundir en nosotros su bondad y felicidad.

Hay tres palabras que empiezan por la misma letra del alfabeto. Esas tres palabras nos ofrecen lo mejor que se puede desear en este mundo. Es la letra S, inicial de la palabra santidad, la palabra ciencia (scienza en italiano) y la palabra salud. La santidad perfecciona al hombre como cristiano. La ciencia perfecciona sus facultades intelectuales. La salud perfecciona su desarrollo del cuerpo. ¿Qué más puede desear un padre para su hijo?

Que tu pensamiento sea puro como el aire de una hermosa mañana, tu memoria despejada de cualquier niebla y tu corazón bueno, limpio y ferviente como los rayos del sol.

Cada uno tiene una inclinación natural para una tarea particular; esta inclinación particular es signo de la vocación de Dios a esa tarea.

Cuando Dios confía una tarea a alguien, le da las gracias necesarias para llevarla a cabo.

Cualquiera que sea la empresa, cualquiera que sea el camino que el Señor nos pone delante, debemos lanzarnos a ojos cerrados con toda nuestra buena voluntad y sin ahorrar esfuerzos con tal de poder hacer algo de bien para nosotros y para el prójimo.

Quien camina con Dios, viaja alegre.

B) Vayamos al Padre – La paternidad de Dios

¡Vayamos al Padre! ¡Vayamos al Padre! Yo te acompaño.

El Señor te observa con suspiros de amor, mejor que un padre que cuenta los latidos del niño que duerme.

Dios Padre te mira con amor, como si no tuviese que pensar nada más que en ti.

Dios es tu Padre. Acostúmbrate a hablarle con ternura, de la misma manera que charlas con familiaridad con el padre que te alimenta.

Dios usa contigo la misma ternura que un padre que en cada momento y ocasión educa a su pequeño.

Nadie es tan débil como un niño. Se cae a cada paso y lloriquea continuamente; sin embargo tiene suerte, porque su padre, cada vez que abre la boca, acude raudo y lo coge en brazos. Tú eres ese muchacho grácil. Que te consuele saber que Dios es tu Padre. El corazón paterno es un corazón lleno de gracia y misericordia.

Más ganas tiene tu Padre celestial de darte sus dones que tú de pedírselos. Por eso Él te colma con sus favores a cada instante.

Si nuestro Padre celeste ve que confiamos sobre todo en Él, la quietud entrará en nuestro corazón, la seguridad en nuestra mente. Un buen hijo, cuando está en brazos de su padre, se siente feliz.

Recorre el camino de la vida con amor, porque Dios es para ti el mejor Padre.

C) Con confianza y amor – La pedagogía guaneliana

Confianza y amor: dos buenas normas.

El Señor ha creado a los seres humanos para que, estando juntos, se amen y se ayuden mutuamente.

Conviene utilizar siempre el sistema preventivo, o sea, sostener con nuestros brazos a cada ser humanos para que no caiga. Para hacer esto se necesita oración y mucho afecto de caridad.

El sistema preventivo de educación –por todos practicable y para todos conveniente- es un método de caridad mediante el cual los superiores rodean de afecto paterno a los que les han sido confiados y los hermanos envuelven con su cariño a sus hermanos para que en los quehaceres de cada día, no les pase nada malo y en el camino de la vida todos alcancen la meta deseada. Ésta es la forma de vida que más se aproxima a la vida ejemplar de la Sagrada Familia.

La benevolencia familiar es un sistema educativo. El corazón necesita de la benevolencia como el estómago del alimento. La benevolencia es un verdadero sistema de prevención.

Pan y Señor no tienen que ser escasos en nuestras casas, sino suficientes.

Consideremos la fragilidad humana y la caridad divina. Existe el pan de la caridad corporal y el de la caridad espiritual. Hay que dar este pan lo mismo que lo hace una madre con su hijo: con amor y a cada uno según su necesidad.

Estoy convencido que aquello que no puedo conseguir por las buenas, menos aún lo conseguiré por las malas.

Es necesario animarse unos a otros, corregirse, espolear a la acción suavemente pero con firmeza, para ser mejores cada día y también para ser de ayuda a los demás.

D) Como los lirios del campo - La Providencia

Ese Dios que viste los lirios del campo con un vestido que ni Salomón soñó llevar jamás, no permitirá que le falte algo a quien trabaja únicamente para Él y la gloria de su nombre.

Somos como polluelos bajo las alas de la divina Providencia madre.

Dejémonos gobernar siempre por la divina Providencia. El Señor, infinitamente sabio, sabe sacar el bien incluso del mal.

En cualquier duda, incluso grave, ora a Dios y, después, deja que actúe la providencia del Señor.

 La Providencia hay que merecérsela, creyendo firmemente en ella, aceptando sus ritmos y modalidades, alejando cualquier ansiedad, trabajando con ahínco. La Divina Providencia nos ayuda, en primer lugar, abriendo claramente ante nosotros el camino que debemos recorrer y dándonos la energía suficiente para recorrerlo.

Hay dos ofensas a la Providencia que debemos evitar: hacer gastos inútiles y superfluos y no concederse lo necesario para comer, vestir y cuidar la salud, ya que debemos confiar en que la Providencia, nuestra madre benévola, nunca permitirá que nos falte lo necesario.

Me apremia invitaros a todos a tener una fe grande en la providencia del Señor, que nunca nos ha de faltar.

No corráis demasiado pero tampoco caminéis muy lentas. Rezad y, después, confiad en la ayuda de la divina Providencia.

E) Hacer un poco de bien – La caridad

El mayor consuelo que podemos tener en la tierra es el de hacer un poco de bien.

El cristiano no puede contentarse con pensar y proveer solamente para sí mismo, sino que también tiene que pensar y proveer al bien de los hermanos y sobre todo de los más necesitados de ayuda corporal y espiritual.

Un corazón cristiano que cree y que siente no puede pasar de largo ante las necesidades del pobre sin socorrerlo. En esto se conoce al verdadero seguidor de Jesucristo, en que tiene caridad con los pobres y los que sufren, pues en ellos la imagen del Salvador está más viva.

Es preciso educar a todos en un verdadero sentimiento de compasión hacia los que sufren, porque un corazón compasivo es un corazón bueno que Dios bendice.

Haces una obra de misericordia cuando acoges en tu corazón las debilidades humanas con el deseo de ofrecer una respuesta.

Sed caritativos constantemente. No hablo de la caridad del bolsillo: ésta es para los que viven bien y los ricos. Me refiero a la caridad de persona, que puede ser practicada por todos, porque todos pueden hacer algo por los demás. La caridad de persona consiste en prestarse voluntariamente y con amor ante las necesidades de los demás.

Os exhorto a que ejercitéis en todo lugar y siempre esta caridad “de persona”: con buenas palabras, consejos sabios, buenos modales, la paciencia, el sacrificio, la dedicación, la alegría…. Sólo entonces formaremos una única y verdadera familia.

Un amor ferviente hacia Dios produce un cálido afecto de caridad hacia el prójimo, porque el amor de Dios no se puede separar del amor al prójimo.

No podemos cruzarnos de brazos mientras haya pobres que socorrer y necesidades que proveer. Al más abandonado de todos acogedlo y sentadlo a vuestra mesa, que sea uno más entre vosotros, porque es Jesucristo.

Última actualización el Miércoles, 05 de Junio de 2013 21:19